El manejo del sobrepeso y la obesidad no debería centrarse únicamente en la pérdida de libras, sino también en los cambios emocionales y conductuales que pueden acompañar el proceso, según especialistas en nutrición y psicología.
La doctora Magelin Méndez, especialista en Nutrición Metabólica de Nutre Doc, y la psicóloga y terapeuta Laurie Peña, de Dosis Terapéutica, coinciden en que los tratamientos para el manejo del peso, incluidos aquellos que utilizan terapias basadas en GLP-1, requieren un acompañamiento integral que tome en cuenta tanto la salud física como el bienestar emocional.
Méndez explica que el acompañamiento nutricional busca promover cambios sostenibles en la alimentación y los hábitos, de acuerdo con las necesidades y condiciones particulares de cada paciente, más allá del número que marque la balanza.
En tanto, Peña advierte que los cambios físicos no siempre son acompañados al mismo ritmo por la percepción que una persona tiene de su propio cuerpo.
![[object HTMLTextAreaElement]](https://resources.diariolibre.com/images/2026/09/01/whatsapp-image-2026-08-31-at-124304-pm-1-1e76ef81.jpeg)
“Cuando cambia el cuerpo, no siempre cambia al mismo ritmo la percepción que tenemos de nosotros mismos. Una persona puede haber perdido peso y continuar sintiéndose insegura, desconectada de su cuerpo o preocupada por volver a recuperar el peso perdido”, señala.
La especialista considera necesario prestar atención a la relación emocional que algunos pacientes mantienen con la comida, debido a que comer puede convertirse en una respuesta frente al estrés, la ansiedad, la tristeza o determinadas experiencias personales.
En esos casos, el acompañamiento psicológico puede ayudar a identificar patrones de conducta, trabajar la alimentación emocional, fortalecer la autoestima y desarrollar herramientas para afrontar los cambios que implica un proceso de pérdida de peso.
Estudio revela que el 37 % de los estudiantes dominicanos tiene sobrepeso u obesidad
Impacto emocional de los cambios físicos
Peña explica que una reducción de peso no necesariamente resuelve por sí sola dificultades relacionadas con la autoestima o la imagen corporal.
“Hay personas que esperan que perder peso resuelva automáticamente problemas relacionados con su autoestima, seguridad o imagen corporal. Pero el bienestar emocional requiere un trabajo propio”, sostiene.
Por ello, plantea que los objetivos de un tratamiento no deberían limitarse a alcanzar un determinado número en la balanza. También deben considerar aspectos como la salud, la funcionalidad, los hábitos y la calidad de vida.
![[object HTMLTextAreaElement]](https://resources.diariolibre.com/images/2026/09/01/whatsapp-image-2026-08-31-at-124304-pm-2-e5039dc2.jpeg)
Abordaje interdisciplinario en el tratamiento
Para las especialistas, la atención integral permite abordar diferentes dimensiones del paciente durante el proceso de manejo del peso.
Mientras el área médica y nutricional evalúa las condiciones de salud, la alimentación, la composición corporal y la evolución del paciente, la psicología permite trabajar los factores emocionales y conductuales que pueden influir en sus hábitos.
Las profesionales consideran que esta visión evita reducir a la persona a su peso, talla o diagnóstico y permite establecer objetivos orientados al bienestar a largo plazo.
“El éxito de un tratamiento no debería medirse exclusivamente por cuántas libras pierde una persona, sino también por cómo mejora su relación con la comida, con su cuerpo y consigo misma”, afirma Peña.
Las especialistas destacan que el objetivo final debe ser que los pacientes desarrollen herramientas que les permitan mantener los cambios y construir una relación más saludable con la alimentación y con su propio cuerpo.
