La Iglesia católica dio este domingo el último adiós a monseñor Gabriel Antonio Camilo González, obispo emérito de la Diócesis de La Vega, cuyos restos fueron sepultados alrededor de las 5:00 de la tarde en la cripta para sacerdotes de la Catedral Inmaculada Concepción, luego de una multitudinaria misa de exequias en la que participaron obispos, sacerdotes, autoridades, empresarios y cientos de fieles.
Antes de la sepultura, el féretro recibió honores militares a cargo de un pelotón de la Fuerza Aérea de República Dominicana, institución en la que monseñor Camilo ostentaba el rango de mayor castrense.
La eucaristía fue presidida por monseñor José Amable Durán Tineo, administrador apostólico de la Diócesis de La Vega, quien definió al obispo emérito como un hombre cuya vida estuvo marcada por la humildad, la reparación, la entrega al prójimo y una profunda espiritualidad.
Durante su homilía afirmó que monseñor Camilo hizo del Evangelio el eje de su existencia y entendió que responder al mal con el bien era una expresión de auténtica fortaleza cristiana.
«Venció el mal con el bien. No es señal de flaqueza, sino de una fortaleza verdadera», expresó Durán Tineo.
El prelado destacó que la espiritualidad del obispo emérito estuvo cimentada en la humildad y la mansedumbre, virtudes que convirtió en un compromiso permanente de servicio a Cristo y a los demás.
Asimismo, recordó la profunda devoción que profesó a la Virgen de las Mercedes desde su niñez, cuando comenzó su camino vocacional en el Santo Cerro, lugar al que siempre consideró su hogar espiritual.
Explicó que, tras retirarse del gobierno pastoral de la diócesis por motivos de edad, decidió permanecer en el Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes, donde pasó los últimos años de su vida.
«Monseñor Antonio Camilo se nos ha ido dejándonos un legado, una vida entregada y fecunda. Como el grano de trigo ha caído en tierra, dando paso a un testimonio que surge como una nueva espiga de abundantes frutos», manifestó el administrador apostólico.
Recuerdos de una amistad de más de 60 años
Durante las exequias también intervino el presidente del Grupo Puntacana, Frank Rainieri, quien recordó la amistad de más de seis décadas que lo unió al obispo emérito.
El empresario relató que conoció a Camilo cuando era un joven sacerdote y capellán del Colegio La Salle, en Santo Domingo, y que desde aquella primera misa quedó impresionado por la profundidad de su fe y la manera en que transmitía el Evangelio.
Recordó que posteriormente compartieron numerosas experiencias en comunidades rurales de Cambita Garabitos y Rancho Arriba, donde el entonces sacerdote impulsó la construcción de iglesias que también funcionaban como escuelas, bibliotecas y centros comunitarios para niños de escasos recursos.
Rainieri también evocó el trabajo desarrollado por monseñor Camilo en Baní tras el paso del huracán David y la tormenta Federico, donde promovió entre los jóvenes una Iglesia comprometida con el servicio comunitario, la solidaridad y el cuidado del medioambiente.
«Que Dios nos bendiga por haber tenido el privilegio de compartir con un ser humano así», expresó al concluir su intervención.
Un sacerdote que vivió la fe en lo cotidiano
Otro de los testimonios estuvo a cargo del periodista José Monegro, quien recordó la estrecha relación que mantuvo con monseñor Camilo desde la parroquia Cristo Rey, en el Distrito Nacional.
Destacó que el obispo emérito enseñó que la fe debía vivirse en la vida diaria y que encontraba su mayor alegría en ejercer el sacerdocio.
«Camilo vivió mostrando a Dios en la cotidianidad. Eso no era un discurso; era su vida», afirmó.»
También recordó que, tras ser nombrado obispo de La Vega, comentaba con frecuencia que una de sus mayores satisfacciones era poder servir a los sacerdotes de la diócesis con cercanía y espíritu fraterno.
Una vida dedicada a la Iglesia
Monseñor Gabriel Antonio Camilo González falleció el pasado viernes a los 88 años mientras recibía atenciones médicas en un centro de salud de Santiago, apenas dos semanas después de celebrar 64 años de ordenación sacerdotal.
Desde el sábado, cientos de fieles acudieron al Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes, en el Santo Cerro, y posteriormente a la Catedral Inmaculada Concepción para rendirle homenaje antes de recibir cristiana sepultura.
Concluidas las honras fúnebres, la Diócesis de La Vega iniciará un novenario en todas sus parroquias y otro oficial en la Catedral para honrar la memoria del obispo emérito.
Datos relevantes
Monseñor Gabriel Antonio Camilo González nació el 18 de mayo de 1938 y fue ordenado sacerdote el 3 de julio de 1962.
En 1997 fue nombrado obispo de la Diócesis de La Vega por san Juan Pablo II.
Durante su ministerio impulsó la pastoral vocacional, promovió la formación de más de un centenar de sacerdotes y se distinguió por su cercanía con los jóvenes, las comunidades más vulnerables y su permanente vocación de servicio.
Fue además mayor castrense de la Fuerza Aérea de República Dominicana y, por esa condición, recibió honores militares antes de su sepultura en la cripta de la Catedral Inmaculada Concepción de La Vega.
