El proyecto “Un libro, una esperanza” es una iniciativa de alcance multiurbano impulsada por la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad (DGDC), enfocada en la recolección y donación de libros con el objetivo de promover el acceso a la lectura en comunidades vulnerables e incrementar las oportunidades educativas en estos sectores.
La propuesta, que tiene previsto iniciar en la segunda semana de mayo, busca beneficiar a niños, adolescentes y adultos residentes en distritos municipales con altos índices de pobreza, facilitando materiales educativos que contribuyan a su formación académica y desarrollo personal.
Cajones de recolección ecoamigables
Como parte del proyecto, se instalarán cajones de recolección ecoamigables en puntos estratégicos, donde los ciudadanos podrán donar libros usados en buen estado. Posteriormente, estos serán clasificados por niveles y áreas temáticas para garantizar una distribución adecuada.
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El buzón medirá aproximadamente menos de un pie y es movible; se ubicará en lugares visibles para que pueda ser identificado fácilmente por todas las personas en el área.
Las principales zonas de recolección serán el Distrito Nacional, la región metropolitana (Santo Domingo), Santiago, Higüey y Punta Cana. Estos materiales serán distribuidos en comunidades de Independencia, Bahoruco, Pedernales, El Seibo y los municipio Bánica y Honda Valle (Elías Piña).
Distribución de libros gratuitos
Los libros recolectados serán entregados de manera gratuita a través de ferias comunitarias y jornadas de distribución directa, asegurando que lleguen a quienes más los necesitan.
Con esta iniciativa, se busca extender la vida útil de los libros y ampliar el acceso a la lectura en comunidades vulnerables mediante su recolección, clasificación y distribución.
De acuerdo con la prueba PISA 2022, el país obtuvo 351 puntos en lectura, muy por debajo del promedio de la OCDE, lo que evidencia déficits estructurales en la comprensión lectora.
El proyecto depende de la colaboración de diversas entidades participantes, tales como ayuntamientos, centros educativos y empresas.
Por su parte, Francisco Pérez, técnico en cooperación internacional de la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad (DGDC), explicó que se solicitará a instituciones y empresas la habilitación de un pequeño espacio para la colocación de un buzón durante un período aproximado de un mes y medio.
“Durante este tiempo, se realizarán supervisiones semanales y recogidas mensuales, dependiendo de la cantidad de libros depositados”, agregó.
De este modo, el proyecto “Un libro, una esperanza” busca generar un impacto positivo en las comunidades beneficiarias, al ampliar el acceso a la lectura y a materiales educativos en sectores vulnerables a través de la institución promotora.
