El juez Reymundo Mejía Zorilla empezará a emitir, a las 10:00 de la mañana de este lunes, su decisión sobre el juicio preliminar a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat López, propietarios de la discoteca Jet Set y acusados de homicidio involuntario de 236 personas y más de un centenar de heridos.
Mejía Zorrilla, magistrado del Primer Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional, decidirá si envía a juicio de fondo o declara un no ha lugar a favor de los imputados por la tragedia ocurrida el 8 de abril del 2025.
El colapso de la discoteca se produjo durante un concierto del merenguero Rubby Pérez, quien murió al instante de producirse el desplome del techo.
Lo que demandan los querellantes
Hay muchas probabilidades de que el juez emita un envío a juicio de fondo debido a que todas las partes, incluida la defensa de los Espaillat López, solicitaron que se dicte la apertura a esa siguiente etapa penal.
Los abogados de la defensa hicieron la solicitud para que se debatan mejor las pruebas, que incluye su propio peritaje a los escombros del Jet Set.
Sin embargo, el punto que enfrenta a querellantes, muchos de los cuales hicieron su acusación a parte de la del Ministerio Público, y el de la defensa de los Espaillat, es en la tipificación del suceso, uno de los más trágico de la historia dominicana.
Las víctimas solicitan al juez que el hecho sea calificado como homicidio voluntario, a lo que se oponen los representantes legales de los acusados.
El Ministerio Público dijo en audiencias que no se opone a que sea variada la tipificación, a lo que el juez le llamó la atención por manifestar una postura incoherente porque en sus conclusiones ratificó su acusación de homicidio involuntario.
De hallarse culpable a los hermanos Espaillat López por homicidio involuntario en un juicio de fondo, la pena es solo dos años de cárcel; en cambio, el Código Penal establece una sanción más severa para el homicidio voluntario.
Para que el caso pase de homicidio involuntario (artículos 319-320) a homicidio voluntario por dolo eventual (artículos 295 y 304), el punto clave sería demostrar que los hermanos Espaillat sabían del riesgo real del colapso y, conociéndolo, decidieron seguir operando de todos modos.
Concretamente, se requeriría probar que existía conocimiento previo y específico del peligro, no simples sospechas. La acusada se encontraba en el Jet Set junto a su esposo en el momento del desplome y este sufrió lesiones severas que lo mantuvieron hospitalizado por semanas.
