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El supuesto ingreso clandestino de animales procedentes de Haití ha encendido las alarmas entre residentes de comunidades fronterizas, quienes temen que esta práctica pueda facilitar la entrada de ántrax al territorio dominicano.

Según las denuncias recogidas, vacas, chivos, cerdos y otros animales estarían siendo introducidos irregularmente para sacrificar y comercializar su carne. Los movimientos se producirían por áreas rurales de Tilorí, Restauración y otros puntos situados entre las provincias Dajabón y Elías Piña, aprovechando pasos fronterizos con escasa vigilancia.

La preocupación aumenta ante los reportes sobre la presencia de ántrax en Haití. Aunque el Ministerio de Salud Pública dominicano asegura que hasta el momento no se han confirmado casos en el país, informó que mantiene reforzada la vigilancia epidemiológica en las provincias fronterizas.

Medidas oficiales

Sin embargo, habitantes de la zona advierten que las medidas sanitarias podrían resultar insuficientes si no se frena simultáneamente el tráfico irregular de animales. Reclaman una acción conjunta de Salud Pública, Agricultura, Sanidad Animal, Aduanas, el Ejército y el Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront).

El ántrax es una enfermedad provocada por la bacteria Bacillus anthracis. Puede afectar principalmente a animales herbívoros y transmitirse a las personas mediante el contacto con ejemplares infectados o sus productos, así como por el consumo de carne contaminada. La OMS y los CDC advierten sobre estos mecanismos de exposición.

En una frontera terrestre de casi 390 kilómetros, la entrada clandestina de ganado sin inspección veterinaria representa una amenaza que no debe subestimarse. Cada animal que cruza sin control puede convertirse en un punto ciego dentro de la vigilancia sanitaria nacional.

Las comunidades piden aumentar las patrullas, establecer controles veterinarios permanentes, investigar las rutas denunciadas y someter a la justicia a quienes participan en este comercio ilegal.

Advertencia a la población

Las autoridades deben exhortar a la ciudadanía a no comprar, sacrificar, manipular ni consumir animales de procedencia desconocida. Cualquier ejemplar enfermo o que muera repentinamente debe notificarse inmediatamente a Salud Pública o a Sanidad Animal; no debe abrirse, trasladarse ni utilizarse para consumo.