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A simple vista, la lista de espera del CAID parece un muro: 4,672 niños y niñas aguardan una terapia. Sin embargo, la cifra se matiza cuando se sabe que solo 874 no han recibido ningún servicio; la mayoría ya está en atención y a la espera de otra referencia.

El doctor Fernando Benoit, director nacional del CAID, lo tiene claro: el reto es que esa lista se mueva. El nuevo modelo de atención, las Unidades de Intervención Terapéutica Territorial y los acuerdos con otras instituciones buscan acercar los servicios, ampliar horarios y liberar cupos para quienes más los necesitan.

—Con mucha frecuencia, cuando se habla del CAID la conversación pública tiende a centrarse en la llamada “lista de espera”. ¿Es esta lista tan larga como se percibe?

El CAID tiene 4,672 niños y niñas en lista de espera, pero solo el 18.7 % no ha recibido ningún servicio terapéutico. El resto ya recibió algún servicio y espera otro al que también fue referido. Por eso, la lista de espera de la que muchos hablan no es real: la mayoría ya está recibiendo alguna atención especializada.

—De manera concreta, ¿a cuántos el CAID no les ha brindado ninguna asistencia?

Solo 874 niños y niñas no han recibido ningún servicio: 412 en Santiago; 227 en Santo Domingo Oeste; 158 en Santo Domingo Este, y 76 en San Juan de la Maguana. Me refiero a servicios terapéuticos, ya que pueden haber sido evaluados, diagnosticados o haber participado con sus familias en programas como terapia familiar o grupal.

«La recepción de padres y madres ha sido muy satisfactoria. Ahora pueden alcanzar las terapias en su propia comunidad» Fernando Benoit Director nacional del CAID

—¿Cuál ha sido el impacto de la ejecución del Nuevo Modelo de Atención y Servicios (N-MAS)?

Este modelo, iniciado en abril de 2025 en Santiago, busca mayor frecuencia de atención y terapias más rápidas para lograr el egreso por cumplimiento de objetivos y liberar cupos. Aumentó las tandas, extendió el horario hasta las siete de la noche y los sábados hasta mediodía, e incluye terapia de grupo y entrenamiento familiar. Además, en julio del año pasado, creamos la RedMap, para que las familias identifiquen entidades públicas y privadas que ofrecen los servicios que necesitan.

—¿Este nuevo modelo funciona en todas las sedes?

Comenzó como piloto en Santiago y, tras buenos resultados, se extendió a Santo Domingo Oeste. El objetivo es aplicarlo en toda la red CAID. Además, se han suscrito acuerdos interinstitucionales, como el del Sistema Nacional de Transporte Estudiantil, para que los padres puedan trasladarse sin costo.

—El CAID también ha inaugurado las que llama Unidades de Intervención Terapéutica Territorial (UITT). ¿En qué consisten y cuántas han sido abiertas?

Buscan acercar los servicios a las comunidades. Actualmente hay tres en funcionamiento: Ensanche Luperón, Sabana Perdida y Los Guaricanos. Hay otras cuatro en construcción que se espera habilitar para finales de este año. La meta es abrir dieciocho en todo el país.

—¿Qué tipo de servicios ofrecen las UITT?

Antes de cada apertura se hace un levantamiento de la zona para determinar la discapacidad prevaleciente y la demanda de terapia. En general, ofrecen terapia del habla, conductual, psicopedagógica y estimulación temprana. En las tres unidades en funcionamiento se han ofrecido 5,046 atenciones: 3,169 en Ensanche Luperón, 1,219 en Sabana Perdida y 658 en Los Guaricanos. Ahora toca ampliar el horario.

—¿Acercar la atención al territorio ha rendido frutos?

Sí. Combinadas con el nuevo modelo, al mes de julio de este año los servicios se incrementaron en un 30.5 %, es decir, 799 niños y niñas han recibido servicios. También se ha impactado a alrededor de 200 nuevas familias, lo que significa mayor integración familiar en la atención.

—Eso quiere decir que la recepción por las comunidades ha sido positiva.

La recepción de padres y madres ha sido muy satisfactoria. Ahora pueden alcanzar las terapias en su propia comunidad, aunque algunos todavía prefieren trasladarse a la sede de Santo Domingo Oeste. Unos y otros demuestran su compromiso con sus hijos.

—¿También en las UITT sigue prevaleciendo la demanda de servicios por autismo?

Definitivamente sí. El autismo es la discapacidad más frecuente en cualquier lugar donde se abran estas unidades, por lo que las terapias van casi siempre asociadas a esta condición.

—Por último, doctor, ¿es difícil contratar personal médico especializado, tanto para las sedes como las UITT?

Encontrar personal calificado siempre es un desafío. Tras la pandemia ha sido especialmente difícil hallar profesionales de psiquiatría con subespecialidad en impacto infanto-juvenil, y los psicólogos deben tener maestría. Además, muchos prefieren trabajar en centros urbanos. El CAID se ha acercado a grupos profesionales para solicitarles que, si cuentan con los perfiles requeridos, se los hagan llegar.