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Construir un destino no es un acto, sino un proceso que se extiende durante generaciones. La historia de Grupo Puntacana empieza en 1969, cuando un grupo de inversionistas norteamericanos liderados por el abogado neoyorquino Theodore W. Kheel llegó a una franja de costa entonces llamada Yauya o Punta Borrachón. Se sumó a ellos un joven empresario dominicano, Frank Rainieri, con quien compartían un mismo sueño: desarrollar una comunidad turística que respetara la naturaleza e impulsara la responsabilidad social, mucho antes de que esos conceptos formaran parte del vocabulario habitual de la industria.

El primer paso fue modesto: 20 habitaciones en el antiguo Punta Cana Club, el hotel que dio origen a todo lo que vendría después. La verdadera escala internacional llegó en 1978, cuando se firmó una sociedad con el Club Mediterranée, que abrió las puertas de un hotel de dimensión mundial en el mismo terreno donde había estado aquel primer proyecto. Ese acuerdo marcó el inicio de una infraestructura hotelera que hoy incluye Four Points by Sheraton Puntacana Village, The Westin Puntacana Resort y Tortuga Bay Puntacana.

Pero ningún destino turístico se sostiene sin conectividad. En 1983, con la inauguración del Aeropuerto de Punta Cana (PUJ), el grupo dio uno de sus pasos más determinantes: se convirtió en el primer aeródromo privado de uso comercial internacional en el mundo. Hoy, PUJ es el aeropuerto de mayor tráfico de la República Dominicana y el de mayor conectividad del Caribe, conecta 81 aeropuertos internacionales en 26 países, y movilizando 8 millones de pasajeros al año. Desde 2020 forma parte, junto a DP World Caucedo, del desarrollo del Punta Cana Free Trade Zone (PCFTZ), el primer centro logístico aéreo, marítimo y terrestre de América.

La visión ambiental del grupo tiene, igualmente, una fecha fundacional. En 1988 se creó la Fundación Ecológica Grupo Puntacana, el primer centro de preservación e investigación del país, hoy conocida como Fundación Grupo Puntacana. Sus programas, restauración de corales, preservación de especies marinas, protección de animales en peligro de extinción, han sido reconocidos tanto a nivel nacional como internacional, y confirman que el crecimiento turístico del destino nunca estuvo desligado de su compromiso ecológico.

Ese mismo compromiso se extiende al ámbito social. A través de su fundación, Grupo Puntacana gestiona proyectos como el Centro Educativo Caracolí y el Politécnico Ann y Ted Kheel. En el área de la salud, se encuentran la Policlínica de Verón, el Centro Pediátrico Oscar de la Renta, el Centro de la Diversidad Infantil (CEDI) y el Centro de Lucha Contra la Ceguera Dr. Zato, que en conjunto ofrecen asistencia médica de primer nivel a más de 60 mil personas al año. A esto se suman otros programas como el de desarrollo sostenible para mujeres emprendedoras, manejo de desechos y un programa de viviendas sociales, que en conjunto han beneficiado a más de 200 mil personas en la provincia La Altagracia.

Hoy en día, La Altagracia es la provincia con el ingreso per cápita más alto del país. Son cifras que no describen únicamente el éxito de una empresa, sino el resultado acumulado de casi seis décadas de decisiones tomadas con una misma filosofía: crecer sin perder de vista el entorno natural ni a las comunidades que hicieron posible ese crecimiento.

Construir un destino, entonces, nunca fue solo levantar hoteles. Fue tender un aeropuerto donde no había carreteras, fundar escuelas donde no había aulas, y proteger un ecosistema mientras se edificaba alrededor de él. Ese es el relato detrás de cada playa, cada campo de golf y cada habitación que hoy conforma Grupo Puntacana.