Mientras el Gobierno avanza en los estudios para construir dos presas en la cuenca del río Nizaíto, ambientalistas de Paraíso denuncian que importantes zonas boscosas que alimentan esa fuente acuífera están siendo desmontadas ante la falta de guardabosques y de vigilancia del Ministerio de Medio Ambiente.
La Sociedad Ecológica de Paraíso (Soepa) advirtió que la situación representa una amenaza para una de las principales reservas de agua de esta zona de Barahona, de la que dependen comunidades, áreas agrícolas y proyectos vinculados al desarrollo turístico de Pedernales.
Martiano Moreta y Jacobo Matos Montedeoca, representantes de la organización, reclamaron la reapertura de la oficina local de Medio Ambiente y el envío inmediato de personal forestal para frenar las talas.
Según los ambientalistas, terrenos montañosos están siendo desmontados para establecer plantaciones de yautía, ñame, habichuelas y otros cultivos, una práctica que, aseguran, aumenta la presión sobre los bosques y las fuentes de agua.
Soepa señaló como puntos afectados Riocito, Gachito, Punta Alegre, Leonardo, Charco Blanco, Lanza Abajo y Cortico.
La organización también denunció el deterioro del vivero forestal de Riocito, que anteriormente habría contado con 22 empleados y servía de soporte a los programas de reforestación.
Moreta sostuvo que la falta de personal ha dejado prácticamente desprotegida una zona ambientalmente estratégica.
Los ecologistas estiman que más de 200,000 personas podrían depender directa o indirectamente del agua producida en esa cuenca, por lo que consideran urgente detener la pérdida de cobertura boscosa.
La denuncia surge pocos días después de que el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) iniciara los estudios y diseños para construir dos presas en el río Nizaíto.
El director ejecutivo del organismo, Olmedo Caba Romano, explicó que las obras buscan responder al aumento de la demanda de agua para consumo humano, agricultura y desarrollo turístico en Barahona y Pedernales.
Durante la presentación del proyecto se informó que actualmente alrededor de 3,800 hectáreas reciben agua para riego y que las futuras infraestructuras permitirían garantizar el suministro para unas 5,000 hectáreas.
Pero Soepa entiende que la construcción de las presas debe ir acompañada de una intervención urgente en las montañas.
Los ambientalistas plantean recuperar el vivero de Riocito, aumentar la vigilancia y promover entre los productores cultivos como cacao, café, aguacate y cítricos que puedan coexistir con programas de recuperación forestal.
También solicitaron la intervención del presidente Luis Abinader y del Ministerio de Medio Ambiente para impedir que continúe el deterioro de la cuenca.
La organización recordó que en esta zona montañosa se originan corrientes que alimentan espacios naturales emblemáticos de la costa de Barahona, entre ellos Los Patos, San Rafael y Paraíso.
La preocupación de Soepa se centra en una situación que, según sus dirigentes, requiere atención inmediata: se proyectan infraestructuras millonarias para almacenar agua mientras los bosques responsables de producirla pierden terreno.
