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Detrás de un baño portátil instalado en una actividad multitudinaria, en obras de construcción, en pozos sépticos o cualquier espacio donde no existe una conexión directa al sistema de alcantarillado, existe un proceso sanitario complejo que comienza con la recolección de los residuos y termina con su tratamiento y disposición final.

El manejo de aguas residuales no se limita a los baños móviles. Una parte importante de las edificaciones, incluyendo torres y viviendas, utiliza sistemas sépticos que requieren limpieza periódica para evitar obstrucciones, desbordamientos y otros problemas sanitarios que afecten la salud.

La ausencia de un sistema de drenaje sanitario en algunas zonas y la obsolescencia de los pocos existentes son parte de un problema que devela falta de planificación y de una política pública que evite el crecimiento del problema.

Sin embargo, ese proceso que debería concluir con el tratamiento adecuado de los residuos sanitarios parece romperse en las vías internas del vertedero de Duquesa, donde diariamente camiones cisterna acuden a depositar excrementos humanos en una zanja ubicada en los laterales de las carreteras.

Durante un recorrido realizado por Diario Libre, se pudo observar y documentar mediante imágenes de dron cómo camiones utilizados para transportar residuos sanitarios colocan sus mangueras directamente en una zanja y descargan allí la materia fecal, sin que se observe un sistema de tratamiento o infraestructura diseñada para recibir este tipo de desechos.

Es una práctica vieja de la que las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente tienen conocimiento, pero no hacen algo que permita un mejor destino final.

Los residuos son vertidos directamente sobre el terreno, donde permanecen expuestos y, con el paso del tiempo, se acumulan y se solidifican. Cuando llueve, parte de la materia puede ser arrastrada por las aguas superficiales hacia otras zonas del vertedero.

Pero uno de los principales riesgos está debajo del terreno: los líquidos provenientes de estos residuos pueden infiltrarse en el suelo y alcanzar el subsuelo, con el potencial de afectar la calidad de las aguas subterráneas si no existen barreras, sistemas de impermeabilización y controles ambientales adecuados.

La situación plantea interrogantes sobre quién autoriza estos vertidos, bajo qué protocolos se realizan y qué institución supervisa el manejo de los residuos sanitarios que llegan diariamente a Duquesa.

  • Los residuos son llevados al botadero de basura a pesar de que el Estado invirtió 2,890,856,872.80 pesos en la construcción de la planta de tratamiento La Zurza, en la avenida Jacobo Majluta, la cual en la actualidad opera con menos del 10 % de la capacidad para la que fue creada: procesar 30 millones de galones diarios de residuos sanitarios y verterlos saneados al río Isabela.

 

Medio Ambiente guarda silencio

A pesar de tratarse de residuos de origen sanitario que son descargados directamente sobre el terreno, la situación se produce sin que hasta el momento se conozca públicamente un protocolo específico que regule estas operaciones dentro de las vías internas del vertedero.

La falta de controles visibles también genera dudas sobre el seguimiento que realizan las autoridades ambientales a las empresas que transportan residuos sanitarios y sobre las condiciones que deben cumplir para descargarlos.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, como autoridad responsable de la regulación y supervisión ambiental, debe determinar si estos vertidos cumplen con las normas establecidas, si existe algún permiso para realizarlos y cuál es el destino autorizado para este tipo de residuos.

La preocupación aumenta debido a que no se trata de un hecho aislado. De acuerdo con lo observado durante el recorrido, son varios los camiones que utilizan estas zonas para descargar los residuos que transportan, lo que convierte la práctica en una actividad recurrente.

Un proceso que sí puede hacerse bajo controles

La existencia de esta práctica contrasta con los procedimientos utilizados por empresas que aseguran cumplir con protocolos para la extracción, transporte y tratamiento de los residuos sanitarios.

Una de esas empresas recolectoras es Serviport, fundada en el año 2002 por los señores Carlos Séliman y Romel Marranzini. Nació precisamente para atender la necesidad de baños portátiles y, con el paso de los años, amplió sus servicios hacia el manejo de residuos y aguas residuales.

Diario Libre hizo un recorrido con una de sus unidades desde el Centro Olímpico, durante la celebración de los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe, y luego visitó su planta de tratamiento.

Franchy Morillo, director operativo de la empresa, explica que actualmente la compañía cuenta con alrededor de 60 unidades vehiculares de diferentes capacidades, desde camiones de 800 hasta 4,500 galones. También dispone de tanqueros de hasta 9,000 galones para servicios de mayor volumen.

El proceso se inicia con la extracción de los excrementos humanos, sea de baños móviles o pozos sépticos. Se utilizan equipos especializados con camiones sellados para evitar que se escape parte de la materia.

En el caso de los baños móviles, se utiliza un químico durante su uso que neutraliza el mal olor, pero también cambia el color de la materia y, luego, mediante una bomba succionadora, incorpora los excrementos al camión.

El personal debe tener uniformes, guantes, mascarillas y lentes de protección. Además, recibe capacitación interna sobre los procedimientos de trabajo y sobre la manera de actuar ante cualquier incidente.

Las brigadas cuentan con las hojas de seguridad de los productos utilizados y con kits para atender posibles derrames.

Luego, el camión descarga los desechos en un sistema que los procesa mediante un riguroso procedimiento en una planta de tratamiento hasta obtener agua para diferentes usos, de acuerdo con los requerimientos ambientales.

Los residuos sólidos separados reciben un manejo diferenciado y, según explica la empresa, pueden ser destinados a lugares recomendados por las autoridades ambientales o aprovechados para la elaboración de abono.