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La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, aseguró este miércoles que la República Dominicana tiene «oportunidades de mejora» en su capacidad de respuesta para perseguir el lavado de activos como parte de una estrategia integral contra el crimen organizado.

“Otra de las grandes oportunidades de mejora que tenemos es utilizar más la ley de lavado de activos para darle a las finanzas (de las estructuras criminales). Por lo general, los equipos entienden que solo lavan activos las grandes estructuras y eso es un error«, manifestó.

Durante su participación en el Primer Simposio Internacional de Investigación Criminal, Ciencia e Innovación contra el Crimen, Reynoso explicó que es necesario trazar una estrategia para enfrentar los mercados criminales “con éxito” y poder desmantelar sus estructuras.

“Las organizaciones criminales, si no se atacan las finanzas, no se está haciendo nada porque usted le arresta dos o tres miembros y mañana van a tener diez. Las organizaciones criminales se combaten de forma eficiente cuando los atacamos en sus finanzas y en su estructura desde el nivel más bajo hasta el nivel más alto”, planteó.

Sostuvo que resulta fundamental identificar y comprender la demanda social que sostiene los mercados criminales, a fin de diseñar estrategias efectivas para enfrentarlos y promover una labor educativa que evite que la población forme parte de esa economía ilícita.

En esa línea, Reynoso recomendó a los participantes, quienes eran agentes de la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim) de la Policía Nacional, representantes del Ministerio Público e invitados de organizaciones afines, a identificar las características particulares de las organizaciones y los mercados criminales en cada región del país.

“La economía del crimen de la región sur y el Cibao no necesariamente es la misma, por esta razón hay que entender cuáles son las circunstancias y las características objetivas que tienen en cada región”, manifestó.

Añadió que, dentro de las estructuras operativas dedicadas al delito transnacional, es fundamental identificar los puntos de conexión y comprender cómo funciona cada célula criminal.

El desafío de las criptomonedas

La procuradora advirtió que uno de los mayores retos actuales en la persecución penal es la aparición de activos digitales descentralizados, como las criptomonedas, que ganan cada vez más terreno en los mercados criminales.

Explicó que, aunque las modalidades tradicionales de lavado de activos —como la adquisición de bienes o el uso de testaferros— siguen vigentes, las operaciones con criptoactivos representan una amenaza más compleja debido a su carácter cifrado y transnacional.

Señaló que el auge del comercio en plataformas digitales, acelerado tras la pandemia del COVID-19, permitió que estructuras criminales ampliaran su radio de acción mediante cuentas con identidades falsas y pagos electrónicos difíciles de rastrear.

Robo de celulares y motocicletas

El robo de celulares y motocicletas continúa entre los indicadores más preocupantes del crimen en República Dominicana. En este contexto, Reynoso expuso la necesidad de que la investigación criminal deje de abordar los delitos como casos aislados y los analice como parte de mercados criminales estructurados.

Expresó que, «en algunos años», alrededor del 42 % de los robos registrados en el país han correspondido a teléfonos móviles, lo que demuestra que se trata de un “activo líquido”: fácil de sustraer y con alta demanda en el mercado informal.

Al explicar algunas dinámicas delictivas en el país, indicó que los celulares robados no solo se venden, sino que también se utilizan para estafas, realizar comunicaciones ilícitas desde centros penitenciarios y suplantación de identidad, lo que amplifica su impacto en la seguridad pública.

También destacó que más del 90 % de los vehículos robados en el país son motocicletas, muchas de las cuales no se sustraen para uso personal, sino para reventa, desmantelamiento o como medio para cometer otros delitos, como atracos y sicariatos.

La magistrada insistió en que mientras exista un mercado dispuesto a comprar estos bienes, el incentivo para robarlos se mantiene, por lo que la estrategia debe centrarse en desarticular la cadena completa, desde quien sustrae hasta quien financia o comercializa el producto ilícito.