Las cifras a la baja respecto al pasado año son alentadoras. Lo son incluso si las circunstancias sociales que provocan este descenso no han sido estudiadas por lo que, solo arbitrariamente, puede atribuirse a la efectividad de las políticas públicas contra la violencia de género.
Pero quedarse en las estadísticas es renunciar a ver el bosque, con el riesgo añadido de politizar las cifras para inscribirlas como logros de gestión.
Las víctimas, o la menor cantidad de ellas, dejan de ser importantes como testimonio de un problema socio-cultural que tiene su origen en relaciones de poder que subordinan a las mujeres.
Además, estas estadísticas no toman en cuenta las tentativas frustradas de feminicidio que, a los efectos del problema, tienen un peso similar. La mayoría de las 31 víctimas de 2025 quedaron al borde la muerte. Están vivas para contarlo.
Una política coherente
Una política coherente contra la violencia de género requiere cambiar el enfoque oficial. Demanda un análisis multifactorial que permita saber, entre otras cosas relevantes, si el índice de tolerancia social a la violencia de género ha disminuido y por cuáles razones, y hasta dónde esta mayor intransigencia ha estado influida por políticas públicas que fomentan el cambio político-cultural.
Un Estado en el que las mujeres son notoriamente minoritarias en puestos clave no proyecta, precisamente, la idea de igualdad entre hombres y mujeres, condición imprescindible para la erradicación de la violencia. Más bien al contrario.
Al mismo tiempo, el lenguaje público –en medios y redes– no da muestras de estar contribuyendo a una menor tolerancia que explique la reducción de los feminicidios.
La narrativa mediática sigue siendo revictimizante. Al informar sobre uno de los feminicidios, el periódico digital Bávaro News escribió textualmente: «Las primeras hipótesis indican que los celos habrían sido el detonante del crimen, ya que el agresor sospechaba que su pareja le era infiel».
Este periódico Diario Libre, que desde hace más de ocho años publica Ellas se llamaban, incurre también con frecuencia en el escamoteo de la realidad al atribuir los feminicidios a los celos, pese a las evidencias de que la muerte de las mujeres a manos de sus parejas o exparejas es la culminación, no el principio, de un prolongado ciclo de violencia.
Por otra parte, la duplicación de los esfuerzos institucionales –sin entrar a evaluar su calidad– tiende a dispersar los recursos y desvía el foco hacia los márgenes en los que actúan las protagonistas de las repetidas iniciativas.
Tal es el caso, para citar un ejemplo reciente, de la iniciativa legislativa Déjala ir que busca contribuir con la eliminación de la violencia de género con la ley como instrumento para cambiar mentalidades.
Aunque loable en su intención, el nombre mismo del proyecto reproduce el origen de la violencia: el poder decisorio del hombre.
Como señalara la periodista Inés Aizpún, dejarla ir «no debe ser la idea; mucho menos el mensaje de instituciones con el mandato de proteger a las mujeres maltratadas. No se debe colocar a la mujer en la situación de «pedir permiso». (…) Que de su «generosidad» y de su «buena voluntad» depende que ellas salven la vida en los casos más extremos».
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ELLA SE LLAMABA ESMERALDA MARÍA CRUZ FAMILIATenía 35 años. Era enfermera de profesión. Tenía tres hijas. La mató de seis disparos su pareja, un suboficial de la Armada, en la casa que compartían. El feminicida se suicidó. Una hermana de la víctima relata que tenía planeado ir a visitar a su madre en Las Matas de Farfán el mismo día en que le fue arrebatada la vida. Ocurrió 1 de agosto en el callejón de Los Platanitos, sector Los Ríos, en el Distrito Nacional.
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ELLA SE LLAMABA MARÍA ALTAGRACIA FELIZ ALCÁNTARATenía 41 años. La mató a golpes con una pata de cabra mientras dormía el hombre con el que procreó cuatro hijos. El feminicida se suicidó. Como siempre sucede, los vecinos consultados por los periodistas afirmaron que la pareja «se llevaba bien» y que, apenas la noche antes del feminicidio, habían compartido en un ambiente festivo. Ocurrió el 3 de agosto en el sector Villa Esperanza, del distrito municipal Verón-Punta Cana, provincia La Altagracia.
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ELLA SE LLAMABA MARY CORNIEL VIZCAÍNOTenía 50 años. Falleció un día después de ser atacada a puñaladas por su expareja, de quien se había separado cuatro meses atrás. Quienes la conocieron afirman que, pese a ser una persona reservada, eran sabidas las agresiones físicas que recibía del feminicida. Tras percatarse del apuñalamiento de la mujer, la comunidad agredió al hombre en un intento de linchamiento. Ocurrió el 30 de agosto en el sector Vista al Valle, en San Francisco de Macorís.
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ELLA SE LLAMABA YENNY ECHAVARRÍATenía 42 años. La envenenó su expareja tras interceptarla, golpearla y secuestrarla cuando se dirigía a casa de su abuela a llevarle comida. La víctima había roto con el feminicida más de un año antes de ser asesinada y, según sus parientes, tenía una nueva relación. El feminicida se suicidó. Ocurrió el 2 de septiembre en el distrito municipal de Hato del Padre, en San Juan de la Maguana.
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ELLA SE LLAMABA ANAÍS MENDOZATenía 17 años. La mató de un balazo un hombre que casi le triplicaba la edad quien, según testimonios de parientes y conocidos, estaba «obsesionado» con ella. La adolescente rechazó siempre las pretensiones del feminicida. Ocurrió el 3 de septiembre en Santiago.
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ELLA SE LLAMABA KATHERINE FRÍAS AQUINOTenía 20 años. La mató a balazos su expareja, un raso de la Armada, cuando le reiteró su decisión de no recomponer la relación. Según publicó la Red Digital de Noticias, la joven estaba enfocada en su proceso de formación académica mediante el programa PREPARA, tras haber concluido el bachillerato. La comunidad en la que residía ponderó su esfuerzo de superación y su deseo de continuar los estudios. Ocurrió el 7 de septiembre en Villa Penca, Haina.
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ELLA SE LLAMABA MAITE EVANGELINA JERÓNIMO DE LA CRUZTenía 16 años. Cursaba el tercer año de bachillerato y quería ser enfermera. La mató de siete puñaladas su expareja, de quien se había separado cuatro meses antes. El control sobre su vida fue el detonante de la separación, pese a lo cual fue a encontrarse con el feminicida el día de su muerte. Se dijo que el feminicida había sido acusado en el pasado de agresión sexual contra una menor de edad. Ocurrió el 7 de septiembre en el sector Mata de Palma, municipio de Guerra.
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ELLA SE LLAMABA ALTAGRACIA MERCEDES FELIZ REYESTenía 33 años. Tenía dos hijos, uno de ellos con la condición de autismo. La mató de un balazo en la cabeza su expareja, tras perseguirla y emboscarla cuando regresaba de su trabajo en una fábrica de velas. Dicen testigos que al ver al hombre, presintió el desenlace y corrió tratando de protegerse. El feminicida desapareció con el menor autista, procreado con su víctima. Los familiares de la víctima dijeron que había logrado una orden de alejamiento y otra de protección contra quien finalmente la mató. Ocurrió el 11 de septiembre en el municipio de Guerra, Santo Domingo Este.
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ELLA SE LLAMABA LEWANNY PICHARDO RODRÍGUEZTenía 16 años. La mató de una puñalada un hombre que alega haber mantenido una relación sentimental con la víctima, lo que los familiares de la adolescentes negaron de manera categórica. El cadáver presentaba otros signos de violencia. El feminicida había cumplido una condena de ocho años por homicidio. Ocurrió el 28 de septiembre en El Pino, Dajabón.
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ELLA SE LLAMABA MOSELENE LORENCETenía 42 años. La degolló su expareja, contra quien había logrado una orden de alejamiento. El feminicida intentó evitar su apresamiento ocultándose en una zona boscosa, donde fue finalmente apresado. Ocurrió el 3 de octubre en el municipio El Valle, Hato Mayor.
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ELLA SE LLAMABA LISSET MELENCIANO TEJADATenía 31 años. La mató, desmembró y luego calcinó sus restos el hombre con el que llevaba tres años conviviendo. Tenía seis hijos de una relación anterior. Trabajaba como doméstica, aunque el cuidado de uno de sus hijos, con la condición de autismo, la obligaba a renunciar con frecuencia. En varias ocasiones, justificó las marcas de golpes en su cuerpo con supuestas caídas. Su feminicida es reconocido como un hombre violento, cuya anterior compañera debió interponer una orden de alejamiento para librarse de su maltrato. Ocurrió el 5 de octubre en la comunidad Canastica, San Cristóbal.
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ELLAS SE LLAMABAN MAYRA MARTÍNEZ ROMERO Y DORIS LIBRADA ROMEROTenían 65 y 87 años, respectivamente. Eran hija y madre. Las mató balazos la pareja de Mayra quien, en diciembre de 1978, asesinó a su primera esposa Ana Argelia Abreu, según publicó Diario Libre. Antes de cometer el doble crimen, el feminicida llamó a uno de sus hijos urgiéndolo a llegar a la casa. El feminicida se suicidó. Ocurrió el 12 de octubre en el sector El Milloncito, Distrito Nacional.
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ELLA SE LLAMABA MERCEDES MARTÍNEZNo se publicó la edad. Tenía un hijo de tres años. Fue apuñalada por su pareja. La gravedad de las heridas la mantuvo en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Ricardo Limardo hasta el 29 de diciembre, cuando falleció. Ocurrió el 14 de octubre en la comunidad de Villa Islabón, Puerto Plata.
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ELLA SE LLAMABA ELIANNY RODRÍGUEZ PUELLOTenía 21 años. Se ganaba la vida tejiendo trenzas a clientas en su casa. La mató a puñaladas su pareja, con quien inició la relación siendo adolescente. Sus dos pequeños hijos fueron encontrados sobre el cadáver pidiéndole despertar. La joven había pedido al feminicida abandonar la casa por sus agresiones y porque se enteró de que había embarazado a otra mujer. «Ella solo quería vivir tranquila, con sus hijos», dijo una hermana. Ocurrió el 24 de octubre en el barro Guachupita, Distrito Nacional.
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ELLA SE LLAMABA BRENDALIS CASTILLO PADILLA (BRENDA)Tenía 24 años. La mató a puñaladas en su lugar de trabajo, una banca de lotería, su pareja, con quien había terminado la relación poco tiempo antes. Procreó dos hijos con el feminicida. La ruptura incrementó las agresiones del feminicida contra ella. La asediaba de manera constante. En un audio grabado después del crimen, el feminicida califica a su víctima de «zorra», pese a lo cual insistía en que retomaran la relación. Ocurrió el 8 de noviembre en la comunidad de Saballo, del municipio Imbert, Puerto Plata.
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ELLA SE LLAMABA NATALY YOLANDA LÓPEZTenía 27 años y tres hijos. La mató de cinco puñaladas su pareja, con quien llevaba cinco años de convivencia. El feminicida dejó el cuerpo desangrándose en la casa compartida. Más tarde confesaría el feminicidio a familiares, quienes lo denunciaron a la Policía. Ocurrió el 26 de noviembre en Mata del Jobo, San Ignacio de Sabaneta, Santiago Rodríguez.
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ELLA SE LLAMABA ESPERANZA TOLENTINO EVANGELISTA (YESSI)Tenía 36 años. Era estudiante de término de Enfermería, carrera en la que se graduaría este enero. Realizaba su pasantía en el Hospital Militar Docente Dr. Ramón de Lara. Tenía cuatro hijos. Trabajaba para costear sus estudios y mantener a su familia. La mató a balazos su pareja, de quien recibía constante malos tratos físicos y psicológicos. Militante del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), se distinguió también como dirigente comunitaria. Ocurrió el 1 de diciembre en la comunidad El Talado, distrito municipal Chirino, Monte Plata.
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ELLA SE LLAMABA YZABELLE ATILUSTenía 25 años. La roció con un líquido inflamable su pareja, provocándole graves quemaduras en el 80 % del cuerpo. La joven falleció seis después, el 25 de diciembre. El feminicida aún no ha sido localizado. Ocurrió el 19 de diciembre en el sector Los Charamicos, Sosúa, Puerto Plata.
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ELLA SE LLAMABA PERLA JOKASTA SANTOS PACHECOTenía 19 años. La mató de un balazo en la cabeza un mayor del Ejército cuando se trasladaba en una motocicleta junto a otro dos jóvenes. Amigo de la familia, el feminicida la pretendía sexualmente. Al ser detenido, alegó se defendió de un intento de asalto. Un video lo capta disparando desde la acera y caminar después tranquilamente. Yokasta quería ser abogada especializada en Criminología. Iniciaría sus estudios en este enero en una universidad privada. Ocurrió el 26 de diciembre en el sector Los Guandules del Distrito Nacional.
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ELLA SE LLAMABA LISETH CHERIL JAVIER VALERATenía 24 años. La mató de varios disparos su pareja. El feminicida se suicidó. Al parecer, la víctima viajó desde Santo Domingo Este para encontrarse con su agresor en Hato Mayor. Ocurrió el 29 de diciembre en el sector El Sano, del municipio El Valle, Hato Mayor.
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ELLA SE LLAMABA DADU CHALISIERTenía de 36 años. La mató a golpes en la cabeza su pareja, quien también asesinó de la misma forma al hijo de ambos, de dos años. Se dijo que el feminicida había salido recientemente de prisión. Ocurrió el 29 de diciembre en el sector Ingenio Abajo del distrito municipal Santiago Oeste.
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ELLA SE LLAMABA ROSITA CHARLES PIERRETenía 23 años y tres hijos. La mató a puñaladas su expareja, con quien había procreado uno de sus hijos. Los familiares y vecinos de la víctima sospechan que el feminicida planificó el crimen: un día antes mandó hacia Haití al hijo común y varios enseres. Tras el feminicidio, se dio a la fuga. Ocurrió el 29 de diciembre en el distrito municipal Maizal, Valverde.
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Erika Frías Nivar, de 25 años, fue baleada por su expareja en Villa Altagracia. Tras recibir atención de emergencia, la gravedad de sus heridas obligó a trasladarla al hospital Rodolfo de la Cruz Lora, en la autopista Duarte. Ocurrió el 14 de enero en el Barrio Pajarito, Villa Altagracia.
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Carolina de la Rosa, de 23 años, recibió varios disparos en momentos en que, junto a otras personas, se encontraba en un local de diversión. Un desconocido llegó y sin mediar palabras le disparó a la víctima. La prensa no dio seguimiento al caso, por lo que se desconoce su desenlace. Ocurrió el 27 de enero en el municipio de Partido, Dajabón.
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Rosa María Peguero, de 27 años, recibió varias puñaladas de su expareja. Quedó en estado grave, aunque no crítico. Ocurrió el 6 de febrero, en Boca de Mao, Valverde.
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Jessica María Castillo de la Cruz, no se publicó su edad. Fue gravemente herida a puñaladas por su expareja, ante la inacción de sus compañeros y compañeras de trabajo en un centro de diversión. En el video se observa a uno de ellos cuando, vaso en mano, se retira del lugar mientras la mujer era agredida. El feminicida frustrado tenía una orden de alejamiento por amenazas previas, ya que no aceptaba la separación. Ocurrió el 13 de febrero en Los Alcarrizos, Santo Domingo Oeste.
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Mariela Altagracia Peralta Pichardo, de 33 años, fue baleada por su pareja. La policía dijo que perseguía activamente al individuo que, sin embargo, no se escondió. En la tarde del 24, encontrándose sentado con conocidos frente a una casa en Castañuelas, Montecristi, un hombre llegó a bordo de una motocicleta y lo mató de varios disparos en el pecho. Ocurrió el 19 de febrero en el distrito municipal de Pueblo Nuevo, Mao.
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Kenia de los Santos fue dejada por muerta por su expareja, quien la apuñaló repetidas veces e hirió también a una niña, hija de su víctima, que la acompañaba. Ocurrió el 24 de febrero en el kilómetro 3 de la carretera El Seibo-Miches.
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Estefany Altagracia García, no se publicó su edad. Fue intencionalmente atropellada por su expareja, resultando con heridas graves. Fue trasladada al hospital pero los medios no recogen el desenlace de la agresión feminicida. Ocurrió a principios de marzo en Villa Tapia, Hermanas Mirabal.
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Eufemia Jáquez Contreras, de 51 años, recibió 17 puñaladas de su expareja, quien también hirió a un hijo de su víctima. Tras atacar salvajemente a la mujer, el hombre se suicidó. Ocurrió el 3 de marzo en el Ensanche Espaillat, en el Distrito Nacional.
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Yulisa Clarivel Capellán Rodríguez, de 38 años, quedó en estado grave y su padre, de 83 años, muerto, tras ingerir alimentos envenados por su expareja. Hija y padre fueron trasladados en estado agónico al hospital. Sucedió el 13 de marzo en Jarabacoa.
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Melissa de Jesús, de 36 años. Fue apuñalada en el cuello y recibió golpes en la cabeza con un martillo. La mujer logró escapar y salvar la vida. Ingresada en un hospital, contó a la prensa que sufría maltrato de manera constante, pero que no se atrevió a denunciar a su agresor ante la justicia por temor a que el hombre consumara su amenaza de matar a su hija y a su madre si lo hacía. Ocurrió el 15 de marzo en Monte Plata.
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Yoanda Yahaira Ramírez, de 42 años, recibió varias puñaladas de su pareja quien, creyéndola muerta, la dejó abandonada en una finca. Ocurrió el 17 de marzo de Sabaneta de Yásica, Puerto Plata.
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Berenice Gómez Vásquez, de 22 años, fue atacada a machetazos por su pareja, quien mató a la hija de ambos de tres años y a su propia progenitora, de 61. El ataque se produjo en la casa familiar. La joven permaneció durante varios días en coma en el Hospital Regional San Vicente de Paul. Ocurrió el 19 de marzo en el barrio Los Jardines, San Francisco de Macorís.
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No se publicó su nombre, pero sí el de su agresor: Kelvin José Arias trató de matar a su pareja y a un hijo de esta, de siete años, cuando se desplazaban en un vehículo. Agentes de la Policía sorprendieron al frustrado feminicida apuntando con una pistola a la cabeza de la mujer. «Me iba a matar a mí y a mi hijo dentro del carro, si no es por la Policía, estaría muerta. Ha querido matarme muchísimas veces y no ha podido», declaró la víctima. Ocurrió el 24 de marzo en San Francisco de Macorís.
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Zaony Guillermo, no se publicó su edad. Fue rociada con gasolina y prendida en llamas por su pareja frente a las tres hijas de ambos, dos de ellas con discapacidad auditiva, provocándole quemaduras de segundo y tercer grado. Fue ingresada en estado crítico en el Hospital Regional Jaime Mota, en Barahona, al que fue trasladada desde Vicente Noble, donde reside. Ocurrió el 28 de marzo en Vicente Noble.
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Ironelis Bautista estuvo a punto de morir cuando su expareja penetró a su hogar por una puerta trasera y la atacó con un cuchillo. Tras el incidente, denunció a su agresor ante la Policía. En prevención permaneció algunos días en una casa de acogida de la institución. Cuando obtuvo la orden de alejamiento, le dijeron que debía entregarla al frustrado feminicida. Desesperada, acudió a los medios para reclamar protección. «No quiero ser parte de las estadísticas sobre feminicidios», repitió durante una entrevista. Ocurrió el 29 de marzo en el distrito municipal El Carretón, Baní, Peravia.
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Teresa Miguelina Morel Fernández, de 25 años, fue atacada a tiros por su expareja cuando le reiteró su decisión de no continuar la relación. «Me dijo que todo había terminado y no sé, se me nubló la vista, no sabía lo que hacía», dijo el frustrado feminicida al ser detenido. Ocurrió el 14 de mayo en barrio Coco, La Vega.
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De Amarilis no se publicaron ni el apellido ni la edad, aunque sí su fotografía en la cama del hospital en que permanecía ingresada tras recibir una brutal paliza de su pareja. Además, el frustrado feminicida le cortó el cabello. Ocurrió el 7 de junio en Luperón, Puerto Plata.
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Lissette Lantigua, no se publicó su edad, salió ilesa del ataque a tiros de su expareja, pero su hijo no corrió la misma suerte; resultó herido en el abdomen y, en el momento, su estado fue descrito como delicado. El feminicida frustrado se suicidó. Ocurrió el 8 de junio en Moca, Espaillat
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Yuli Estévez Santana, de 27 años, perdió los dedos índice y pulgar de la mano izquierda cuando fue atacada con un machete por su expareja. También recibió un machetazo en el hombro izquierdo. De acuerdo con la víctima, fue hasta la casa de su expareja junto a una hermana a reclamar la entrega de un teléfono que el victimario esta reparando. Ocurrió el 29 de junio en el barrio Los Cartones, Dajabón.
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Mayiyi, sin apellido ni edad conocidos. Las cámaras de seguridad captaron el momento en que un hombre la golpea violentamente y después la lanza a un canal de riego. Ocurrió probablemente el 1 de agosto en el sector Nueva Esperanza (Los Solares), en el municipio de Villa La Mata, provincia Sánchez Ramírez.
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Lisangela Gómez, de 25 años, fue herida de bala por su pareja quien, tras varios días, se entregó a la Policía. La víctima fue intervenida de urgencia en el Hospital Regional Docente Universitario Jaime Mota. El frustrado feminicida negó los hechos. Ocurrió el 10 de agosto en la comunidad El Arroyo, municipio La Ciénaga, Barahona
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No se publicó su nombre, es una adolescente de 17 años. La golpeó salvajemente su pareja quien, tras arrojarla al suelo, le lanzó agua hirviente, provocándole quemaduras de segundo y tercer grado. El detonante de la agresión habría sido la decisión de la adolescente de comenzar a trabajar en una banca de lotería. El frustrado feminicida no llegó a apuñalarla por la intervención de un vecino. Ocurrió el 19 de agosto en San Cristóbal.
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Niuveris Ramos Durán, de 33 años, fue gravemente herida con un pico en la cabeza por su pareja, en presencia de un hijo de esta. La mujer se había refugiado días antes en la casa de su padre tras recibir una golpiza de su agresor. El frustrado feminicida se suicidó. La prensa no continuó la cobertura del caso, por lo que se desconoce si la víctima sobrevivió a las heridas. Ocurrió el 12 de septiembre en Piedra Blanca, Monseñor Nouel.
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Katherine Ortiz González, abogada especializada en temas de migración, fue atacada a tiros por su expareja en una plaza comercial. El frustrado feminicida se suicidó. Ocurrió el 1 de octubre en Moca.
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Yoenny Berenice Urbáez Féliz, de 22 años, recibió varios disparos de su pareja, quien al creerla muerta, se suicidó. La madre de la víctima, enfermera, afirmó que el victimario «siempre fue una persona amable con la familia (…) Lo ocurrido nos tomó completamente por sorpresa y representa una tragedia dolorosa para todos». Ocurrió el 10 de octubre en el municipio Cabral, provincia Barahona.
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Catherine Rodríguez Gómez, de 24 años, fue raptada en su lugar de trabajo, una banca de lotería, por su expareja y un cómplice. «Me agarraron por los cabellos. Yo traté de cerrar la puerta, pero no pude porque eran dos. El que era mi pareja me haló por los cabellos y me montó obligada en un motor», narró la víctima, quien fue brutalmente golpeada. El frustrado feminicida había salido el día antes de la cárcel con el propósito confeso de matarla. Ocurrió el 14 de octubre en el municipio Las Matas de Santa Cruz, Montecristi.
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Víctor Manuel Beltrán (La Volada) apuñaló gravemente a su pareja, de quien la Policía se reservó el nombre. La víctima fue ingresada de urgencia en el Hospital Juan Pablo Pina. Ocurrió el 17 de octubre en sector La Puerta Blanca, San Cristóbal.
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Génesis Ramírez Cáceres, no se publicó su edad, fue brutalmente agredida por su expareja, un empleado hotelero. A resulta de los golpes recibidos, fue ingresada en la unidad de cuidados intensivos en un centro privado. De acuerdo con el expediente del caso, la víctima aceptó acompañar a su agresor a Santiago a buscar artículos para los hijos de ambos. La mujer fingió estar muerta como estrategia para detener la agresión. Ocurrió el 18 de octubre próximo al municipio de Altamira, Puerto Plata.
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Lisselot Rosario Polanco, de 24 años, fue baleada por su pareja, quien mató a su madre durante el intento de terminar con la vida de ella. Lisselot había obtenido una orden de alejamiento por malos tratos y amenazas, pese a que la relación apenas tenía dos meses de iniciada. Ocurrió el 9 de noviembre en el sector Los Multis de San Miguel, La Vega.
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Mayte Pujols, de 18 años, dormía cuando su expareja se introdujo en su habitación y la apuñaló. También intentó ahorcarla. Antes, pidió a un vecino que subiera el volumen de la música, presumiblemente para evitar que se oyeran los gritos de la joven. «Él no se resignaba. Ella terminó con él hace cinco meses, pero él siempre estaba rondando, insistiendo», dijo la hermana de la víctima Eugenia García. Ocurrió el 27 de noviembre en el sector Nuevo Amanecer del municipio de Los Alcarrizos.
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Escarlen Juleisy Melo, de 35 años, fue baleada por su pareja, quien también hirió a los dos hijos de esta, de siete y nueve años. Los tres fueron trasladados a centros hospitalarios en situación delicada, según reportes periodísticos. Los vecinos intentaron tomar justicia con sus propias manos contra el frustrado feminicida. Ocurrió el 24 de diciembre el sector el Millón del distrito municipal de Villa Fundación, Peravia.
