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Acción Empresarial por la Educación (EDUCA) advirtió que, sin mejoras sustanciales en la calidad del aprendizaje, la concertación nacional y el cumplimiento efectivo del calendario escolar, la inversión presupuestaria en educación no garantizará la meta de crecimiento económico proyectada hacia 2036.

La organización empresarial fijó su posición luego del discurso de rendición de cuentas del presidente Luis Abinader ante la Asamblea Nacional, en el que se expusieron avances en materia educativa. EDUCA reconoció progresos en cobertura y expansión del sistema, pero insistió en que los indicadores determinantes para el desarrollo del capital humano no se limitan al acceso.

En un comunicado difundido en Santo Domingo, la entidad sostuvo que el desempeño docente, la eficiencia del gasto, el tiempo real de aprendizaje y la articulación entre la oferta educativa y el sector productivo son variables estructurales para que la inversión tenga impacto en la productividad nacional.

La presidenta de EDUCA, Susana Martínez Nadal, consideró que el país ha realizado un esfuerzo fiscal sostenido al destinar un porcentaje significativo del presupuesto nacional a educación. Sin embargo, afirmó que el debate público debe concentrarse ahora en el impacto real de esa inversión.

«El país ha hecho un esfuerzo financiero extraordinario en educación. Ahora el desafío es asegurar que cada peso invertido genere aprendizaje efectivo, competencias pertinentes y capital humano competitivo. Sin calidad educativa no habrá crecimiento económico sostenible», expresó.

La organización planteó que una parte creciente de los recursos debe orientarse hacia componentes directamente vinculados con la mejora de la calidad. Entre estos mencionó la formación docente basada en evidencia, el equipamiento pedagógico pertinente, la incorporación de tecnología con acompañamiento metodológico y sistemas de evaluación objetivos que permitan medir resultados.

EDUCA también subrayó la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión para garantizar el cumplimiento riguroso del horario y del calendario escolar. Según la entidad, el tiempo efectivo de docencia es una condición estructural para mejorar los resultados académicos.

«No es posible aspirar a mejores aprendizajes si no garantizamos el tiempo efectivo en el aula. El cumplimiento del calendario y del horario escolar es una variable esencial del sistema, no un aspecto secundario», indicó Martínez Nadal.

A juicio de la organización, cada interrupción prolongada del calendario escolar incide de forma directa en el rendimiento estudiantil y amplía las brechas existentes, con mayor impacto en los sectores más vulnerables. En ese sentido, sostuvo que asegurar estabilidad en el calendario no es solo una medida administrativa, sino un componente central de la política educativa.

En relación con el proceso de reforma, EDUCA planteó que cualquier transformación estructural del sistema debe sustentarse en una consulta amplia y en mecanismos de concertación nacional. Martínez Nadal afirmó que la educación constituye un proyecto de país y que sus cambios requieren diálogo, participación y construcción colectiva.

«Una reforma estructural requiere diálogo, participación y construcción colectiva. La educación es un proyecto de país y su transformación debe surgir de consensos, no de decisiones aisladas», señaló.

La entidad también abordó el crecimiento de la modalidad técnico-profesional, que ha sido impulsada como una vía para mejorar la inserción laboral de los jóvenes. EDUCA reconoció la expansión de esta oferta formativa, pero advirtió que persiste el reto de garantizar coherencia entre los programas impartidos y las competencias que demanda el sector productivo.

«El aumento de programas técnico-profesionales es positivo, pero necesitamos garantizar coherencia entre la oferta educativa y las competencias que el sector empresarial requiere para crecer y generar empleo de calidad», afirmó Martínez Nadal.

En este punto, la organización destacó que una articulación efectiva entre educación y mercado laboral no solo fortalece la competitividad, sino que también puede contribuir a reducir la deserción escolar, particularmente en el tramo de 15 a 17 años, donde se registran mayores tasas de abandono.

EDUCA señaló que la discusión sobre educación no debe centrarse exclusivamente en el monto asignado en el presupuesto, sino en la forma en que esos recursos se traducen en resultados medibles. «Además de discutir cuánto se invierte, el país debe concentrarse en cómo se invierte, cuánto aprendizaje produce y qué retorno económico y social genera», agregó la dirigente empresarial.

La organización reiteró que la meta nacional de duplicar el tamaño de la economía hacia 2036 dependerá de manera directa de la calidad del capital humano que actualmente se forma en las aulas. En ese sentido, sostuvo que la inversión pierde efectividad transformadora si no se acompaña de gestión eficiente, desempeño docente sólido, pertinencia productiva y garantía de tiempo real de aprendizaje.

«La educación no es solo cobertura ni infraestructura. Es tiempo efectivo de aprendizaje, es desempeño docente, es pertinencia productiva y es gestión eficiente. Sin estos elementos, la inversión pierde potencia transformadora», concluyó Martínez Nadal.

Con esta posición, EDUCA introduce en el debate educativo un énfasis en resultados y productividad, al tiempo que plantea que el crecimiento económico proyectado para la próxima década estará condicionado por la capacidad del sistema educativo de formar competencias pertinentes y sostenibles