Spread the love

Una de cada 736 personas que la Policía Nacional depuró en las calles durante los primeros nueve meses del año resultó ser prófuga de la justicia.

Los hallazgos se produjeron durante más de 10.4 millones de verificaciones, de las cuales dos millones fueron a personas y 8.4 millones a vehículos entre enero y septiembre, según los registros de la institución.

Detrás de estas consultas hay un conjunto de herramientas tecnológicas que permiten a los agentes detectar fugitivos e investigar delitos, entre ellas la plataforma de gestión y control integral delictiva (Tadeo), el sistema de identificación ciudadana y depuración biométrica (DEBI), cámaras de videovigilancia y corporales (Bodycams), información de teléfonos celulares, inteligencia geoespacial, mapas de calor, inteligencia artificial y sistemas de consulta y bases de datos nacionales e internacionales.

A estas verificaciones se incorpora el Reconocimiento de Placas en Movimiento (RPM), que dentifica las matrículas de los vehículos mientras circulan por determinados puntos y contrastarlas con las bases de datos policiales.

El sistema ya ha sido utilizado para localizar prófugos. Según informó el vocero policial, Diego Pesqueira, ha permitido apresar más de 100 personas buscadas por la justicia mediante estas depuraciones en tiempo real desde la implementación de la herramienta.

Entre los casos dados a conocer por la entidad se encuentran el de José Rafael Díaz de los Santos, de 36 años, detenido en Villa Mella después de que el sistema detectara el vehículo en el que se desplazaba, a quien también se le ocupó un arma de fuego tras el arrestro.

Actualmente hay 10 unidades instaladas en diferentes puntos del país, principalmente en autopistas y sectores del Gran Santo Domingo. El organismo prevé incorporar otras 50 para llevar la red a 60 dispositivos.

Depurar sin ir al destacamento

El reconocimiento automático de placas no es la primera herramienta que permite a los agentes realizar búsquedas mientras patrullan.

Mediante el Sistema de Identificación Ciudadana y Depuración Biométrica (DEBI), los policías pueden comprobar la identidad de una persona mediante sus datos biométricos y determinar si aparece vinculada a alguna alerta.

Solo en septiembre fueron depuradas 212,380 personas y 953,425 vehículos, acciones que permitieron detectar 352 prófugos de la justicia y 1,255 vehículos reportados como robados, figurando como el segundo mes con más prófugos detectados en el año, después de julio, cuando se registraron 366.

Los datos muestran que el mayor volumen del mes pasado se concentró en el Distrito Nacional, con 26,352; Santo Domingo Este, con 16,317, y Santiago, con 14,812. En términos de detección por cada 100,000 verificaciones, La Altagracia registró 297.2 hallazgos; Santiago, 243; Valverde, 204.6, y La Romana, 164.4.

Las cámaras siguen el rastro

La Policía también se apoya en la red de videovigilancia del Sistema 911, que cuenta con 7,222 cámaras y proyecta llegar a unas 9,000 antes de que termine el año.

Esas imágenes sirven para reconstruir un delito y seguir la ruta de los sospechosos, así ocurrió con el ataque al joven Gustavo Adolfo III Mejía-Ricart Risk, de 23 años, herido a cuchilladas el 12 de septiembre en Serrallés.

Los investigadores siguieron en las grabaciones la ruta de la motocicleta del agresor hasta Capotillo, donde arrestaron a Johnny González, de 41 años.  

A esa red se suman 10,000 cámaras corporales que portan agentes del nuevo modelo de patrullaje y de la Dirección Central de Investigación (Dicrim), distribuidas en 84 departamentos y 19 direcciones regionales.

Según el mayor Alejandro Aracena, subdirector de Transformación Digital de la Policía, técnicos de la Central de Radio monitorean esas imágenes durante el servicio, las cuales registran la actuación de los agentes y pueden usarse luego como evidencia.

Rastreo telefónico

Las investigaciones pueden continuar fuera de las calles mediante el análisis de teléfonos celulares, con los que los agentes pueden establecer vínculos entre números, aparatos y personas y reconstruir determinados movimientos.

Ese tipo de análisis formó parte de las pesquisas relacionadas con el ataque a Julián Oro Duro, y la muerte de su esposa Zeneida Castillo, junto a sistemas de inteligencia geoespacial, mapas de calor, reconocimiento facial, inteligencia artificial y plataformas que permiten cruzar información de diferentes bases de datos.