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La falla del motor derecho y la posterior pérdida de control de la aeronave fueron los principales eventos que antecedieron al accidente del avión ejecutivo Gulfstream G-200 ocurrido el pasado 7 de junio en el Aeropuerto Internacional de La Romana, que se saldó con la vida de los dos ocupantes.

En el siniestro falleció el piloto Erick Javier Diago, de 39 años y  copiloto Rudy Ghazal, de 34.

Así lo establece el informe preliminar emitido por la Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación (CIAA), que reconstruye los últimos 41 minutos del vuelo con destino a Austin, Texas, y detalla la secuencia de comunicaciones entre la tripulación y los controladores aéreos antes del impacto.

De acuerdo con el documento, la aeronave, matrícula N318JF, despegó de La Romana esa tarde con destino a Austin, Texas, Estados Unidos, pero apenas tres minutos después, los pilotos solicitaron mantenerse a una altitud de 8,000 pies mientras atendían una situación técnica.

Sin embargo,  notificaron su decisión de regresar al aeropuerto y, un minuto más tarde, declararon oficialmente una emergencia tras informar que habían perdido el motor número dos, ubicado en el lado derecho del avión. También solicitaron descender a 3,000 pies.

Durante la emergencia, los pilotos informaron que la aeronave tenía combustible para aproximadamente cinco horas de vuelo, lo que incrementaba significativamente su peso para realizar un aterrizaje inmediato.

Inicialmente, los controladores autorizaron un aterrizaje por la pista 11. Sin embargo, la maniobra no pudo completarse y los pilotos ejecutaron un procedimiento de aproximación frustrada. Posteriormente explicaron que el avión estaba demasiado pesado y solicitaron tiempo para consumir combustible antes de intentar un nuevo aterrizaje.

Pérdida de control

La cronología incluida en el informe revela que, conforme transcurrían los minutos, las dificultades para mantener el control de la aeronave se agravaban.

En un momento, el piloto pidió más tiempo para intentar controlar el avión. Cinco minutos después transmitió uno de los mensajes más críticos registrados durante la emergencia al informar que tenían serias dificultades para mantener el control y que estaban «sobreviviendo«.

Minutos más tarde, la torre autorizó un aterrizaje visual por la pista 29.

Según la investigación preliminar, el avión logró tocar tierra, pero inmediatamente sufrió una desviación brusca hacia la izquierda, salió de la pista y recorrió alrededor de 700 metros sobre terreno blando.

El desplazamiento, además de la muerte de los tripulantes, provocó el colapso del tren de aterrizaje y la separación del motor izquierdo. Como consecuencia, se rompieron los tanques de combustible y se produjo un incendio de grandes proporciones que consumió completamente la aeronave.

Investigación continúa

La CIAA confirmó que los dos tripulantes fallecieron en el accidente y aclaró que el informe divulgado corresponde a una etapa preliminar de la investigación, por lo que no establece responsabilidades ni determina una causa definitiva del siniestro.

Los investigadores ya recuperaron el registrador de datos de vuelo (FDR) y el registrador de voces de cabina (CVR), cuya información permitirá establecer las causas de la falla del motor derecho y determinar por qué la tripulación no logró recuperar el control direccional de la aeronave durante la aproximación final al aeropuerto.

El informe final deberá precisar los factores técnicos, operacionales y humanos que intervinieron en el accidente.