República Dominicana tendrá 37,242 nacimientos menos en 2050 que en 2023, de acuerdo con las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El organismo estima que los nacimientos pasarán de 203,183 en 2023 a 165,941 en 2050, una caída de 18.3 % que reducirá progresivamente la cantidad de estudiantes y planteará nuevos desafíos para la planificación y el financiamiento del sistema educativo.
Los datos forman parte del estudio “El impacto de la caída de la natalidad en los sistemas educativos de América Latina”, en el que la Cepal analiza cómo el acelerado descenso de los nacimientos modificará la demanda educativa en la región y plantea que este cambio demográfico puede convertirse en una oportunidad para mejorar la calidad de la enseñanza si los recursos se administran de forma estratégica.
De acuerdo con el informe, la tasa global de fecundidad en República Dominicana bajará de 1.98 hijos por mujer en 2023 a 1.74 en 2050. Mucho mayor es la brecha si se mide desde el año 2000 cuando la tasa de fecundidad estaba en 2.85 y 219,389 nacimientos.
El país forma parte del grupo de naciones con un envejecimiento poblacional «moderadamente avanzado«, una categoría que comparte con Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, México, Panamá, Perú y Venezuela.
Haití pasará de una tasa de 4.58 en el año 2000 a una proyección de 1.58 para el año 2050. De 266,970 nacimientos que se registraron en el 2000, se esperan solo 233,413 cuando llegue el 2050.
Menos estudiantes en las próximas décadas
La Cepal explica que la disminución de los nacimientos se reflejará de manera gradual en el sistema educativo. El impacto comenzará en la educación inicial y preprimaria, luego se extenderá a la primaria y, posteriormente, a la secundaria, conforme las generaciones más pequeñas avancen por los distintos niveles de enseñanza.
A nivel regional, se proyecta que para 2050 habrá 38.3 millones menos de niños, niñas y adolescentes en edad escolar que en 2020.
“En primaria y secundaria, incluso en escenarios de cobertura universal, se proyecta una reducción de la matrícula de entre un 30 % y un 40 %”, resalta el informe.
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Esta reducción transformará el tamaño de los sistemas educativos de América Latina y exigirá una planificación distinta en infraestructura, personal docente y asignación de recursos.
Los investigadores sostienen que una menor matrícula no debe interpretarse como una razón para reducir el presupuesto educativo.
Por el contrario, consideran que los recursos que eventualmente se liberen por la disminución del número de estudiantes deberían destinarse a mejorar la calidad de la educación, fortalecer la inclusión, reducir desigualdades y ampliar la cobertura, especialmente en la educación inicial y secundaria.
La natalidad cae en toda la región
En la última década, la caída del número de nacimientos se aceleró y alcanzó su punto más crítico durante 2020, en medio de la pandemia del COVID-19.
Para 2050, la región pasará de 9.2 millones de nacimientos registrados en 2023 a 7.6 millones, una reducción cercana al 18 %, mientras que todos los países tendrán tasas de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo poblacional.
- En el caso dominicano, el estudio indica que entre 2018 y 2023 los nacimientos ya mostraban una reducción de 5.1 %, reflejando una tendencia que continuará durante las próximas décadas.
La Cepal atribuye este fenómeno a diversos factores, entre ellos el aumento del nivel educativo de la población, la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, las dificultades de los jóvenes para acceder a viviendas y empleos estables, el incremento del costo de la crianza y la disminución del embarazo adolescente.
Un reto para el financiamiento educativo
Aunque la reducción de la población estudiantil aliviará parte de la presión sobre los sistemas escolares, el organismo advierte que ese cambio no será suficiente para alcanzar las metas de cobertura y calidad educativa que se ha fijado la región.
Las simulaciones realizadas por la Cepal muestran que, incluso aprovechando los recursos que podrían liberarse por la disminución de estudiantes, los países latinoamericanos necesitarán incrementar la inversión pública en educación para avanzar hacia estándares comparables con los de las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), especialmente en los niveles de preprimaria y secundaria.
“Además de redistribuir eficientemente los recursos liberados, expandir el gasto educativo para avanzar hacia los objetivos de calidad, equidad e inclusión especificados en el Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, remarca.
Como conclusión, la Cepal sostiene que la caída de la natalidad representa uno de los cambios demográficos más importantes que enfrentará América Latina en las próximas décadas.
Lejos de ser únicamente un desafío, la entidad plantea que puede convertirse en una oportunidad para fortalecer los sistemas educativos, siempre que los gobiernos anticipen sus efectos y orienten los recursos hacia una educación más inclusiva, equitativa y de mayor calidad.
