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Cuando ocurre un feminicidio o un caso de violencia de género, una de las preguntas más frecuentes es si existieron señales previas que permitieran identificar el riesgo. Para la terapeuta familiar y de pareja Ana Simó, el hombre violento suele dar señales desde el inicio de la relación.

Sin embargo, explicó que en muchos casos durante las primeras etapas de la relación, resultan difícil de identificar porque ocurren en medio de las ilusiones, el enamoramiento, las promesas de amor y las constantes muestras de atención.

Simó indicó que la violencia no siempre comienza con agresiones físicas. En muchos casos, inicia con conductas aparentemente inofensivas que suelen confundirse con muestras de amor, preocupación o interés.

Entre ellas destacó el control constante, los celos disfrazados de protección, la necesidad de saber dónde está la pareja en todo momento, las críticas frecuentes o el aislamiento de familiares y amigos.

«El hombre violento es un hombre muy encantador. Sabe cómo atraer a su presa. Es una persona muy detallista, romántica y que busca integrarse rápidamente al círculo de familiares y amigos de la pareja», explicó.

Las señales

Según Simó, una de las señales que suele pasar desapercibida es la vigilancia disfrazada de interés, aparecer de manera constante en lugares frecuentados por la pareja, monitorear sus actividades o mostrarse excesivamente presente, son conductas que con frecuencia son interpretadas como muestras de amor.

«Al inicio va con flores, chocolates o algún detalle. Supuestamente está allí porque te ama o porque te estaba pensando, pero realmente está observando y monitoreando todo tu entorno», indicó.

La especialista sostuvo que, poco a poco, el agresor busca convertirse en una figura indispensable dentro de la vida de la víctima y sus familiares. En ese proceso, comienza a influir en sus relaciones personales y a generar dependencia emocional.

«El control se ve simplemente como un hombre preocupado por mí. Un hombre que teme que me pase algo. Así es como comienza a ser sutil«, afirmó.

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Infografía

Un hombre cuestionando a un mujer tras tras revisar el celular. (FUENTE EXTERNA)

Control, humillación y manipulación

Para la psicóloga clínica y terapeuta familiar Carmen Sosa, una de las principales dificultades para identificar la violencia radica en que muchas personas esperan señales evidentes, como insultos o golpes.

«Cuando se llega a los golpes, ya hace mucho rato que el tema de la violencia se está dando», advirtió.

Entre las conductas que pueden reflejar alertas de violencia destacó la descalificación constante de la opinión de la otra pareja, las bromas humillantes justificadas como algún tipo de «relajo», el no reconocer el daño que produce a las emociones y las estrategias para generar culpa en la pareja.

Otra pista frecuente y que según la especialista suele pasar por desapercibida, es el castigo mediante el silencio o la indiferencia.

«Si haces algo que no le gusta, te deja de hablar o te retira la atención. También está el revisar constantemente dónde estás, qué haces o con quién estás, justificándolo con frases como ‘es porque te quiero‘ o ‘es para cuidarte‘», explicó.

La especialista también afirmó que el incremento de los celos, el rechazo a aceptar límites y los cambios bruscos de humor, son también indicios que no deben ignorarse

«Que te grite, pierda la paciencia y los estribos constantemente, estrelle los platos, le dé puñetazos a las puertas o en la pared no es algo normal. No es un tema que lo está haciendo porque está enojado, eso está mostrando un nivel de agresividad» Carmen Sosa Psicóloga clínica y terapeuta familiar

Justificar o minimizar las conductas violentas

Uno de los principales obstáculos para detectar la violencia es la normalización de ciertas conductas dentro de las relaciones de pareja.

Expresiones como «si te cela es porque te ama» o la creencia de que una mujer es responsable de provocar la violencia continúan presentes en distintos espacios sociales.

«Nada justifica la violencia. Si una persona se comporta mal con usted, siempre existe la posibilidad de salir de esa relación» Ana Simó Terapeuta sexual, familiar y de pareja

La especialista indicó que ocurren los casos, en que las mujeres permanecen en relaciones perjudiciales con la esperanza de que su pareja cambie, una expectativa que en muchos casos termina profundizando el desgaste emocional.

«No van a cambiar a un hombre. Por más que se entreguen o se sacrifiquen, muchas veces eso no es suficiente, lamentablemente, con el amor no basta”, expresó.

¿Por qué es tan difícil salir?

Salir de una relación insana no siempre resulta sencillo. De acuerdo con Simó, muchas mujeres permanecen durante meses o años apostando por la permisividad, intentando evitar conflictos, complaciendo a su pareja o minimizando situaciones de control, proceso que termina desgastando su autoestima, la capacidad para tomar decisiones, el amor propio y la confianza en sí mismas.

El miedo también juega un papel importante, debido a que dentro del trabajo de “lavado de cerebro”, se suele convencer a la víctima de que no podrá salir adelante sin él.

“Usted tiene que aprender a poner límites, a entender que su dignidad no puede ser negociable, que debe de poner las cosas muy claras y ser firme en aquellas decisiones si quiere que ese ese hombre aprenda a respetarla y aprenda a mediar en sus conductas violentas”, instó Simó.