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El Metro de Santo Domingo volvió a ser escenario de una nueva interrupción en sus servicios. Lo ocurrido la mañana de ayer, lunes, no es un hecho aislado, sino parte de una cadena de eventos que, con distintos niveles de gravedad, se ha ido acumulando desde hace varios años.

Ayer, el sistema dejó de operar desde aproximadamente las 6:30 de la mañana, afectando tanto al metro como al teleférico. La interrupción generó largas filas, retrasos y congestión vehicular en Santo Domingo. La falla afectó a miles de usuarios en pleno inicio de la jornada laboral.

Alrededor de las 7:25 de la mañana, la Empresa Metropolitana de Transporte (EMT), antigua Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), informó sobre el restablecimiento del servicio y que sería gratis durante el resto del día. Hasta el momento, no han ofrecido detalles oficiales sobre las causas de la paralización.

Semanas antes, el 23 de febrero, en medio de un apagón general (blackout), el sistema logró mantenerse en operación, aunque registró una interrupción de aproximadamente 12 minutos mientras entraban en funcionamiento los sistemas de respaldo.

Durante la noche, el sistema no funcionaba en su totalidad. En el caso de la Línea 2, el servicio solo operaba hasta la estación Eduardo Brito, donde muchos usuarios se vieron obligados a cruzar a pie el puente Francisco del Rosario Sánchez (17) o a abordar autobuses de la OMSA, que partían saturados.

También el 5 de febrero una avería en un tren entre las estaciones Trina de Moya de Vásquez y Concepción Bona dejó pasajeros varados y provocó largas filas en la Línea 2.

2025: el año con mayores incidencias

El 2025, se convirtió en el año con mayor número de incidencias en el sistema, acumulando más de siete eventos que afectaron las operaciones del medio de transporte.

El 26 de febrero, en ese entonces la Opret suspendió el servicio entre las estaciones Joaquín Balaguer y Centro de los Héroes debido a trabajos de mantenimiento anual programado, una medida preventiva que, sin embargo, afectó a los usuarios.

El 23 de abril, un tren presentó una avería mientras transitaba por la estación Mauricio Báez, provocando retrasos en la Línea 2. Asimismo, el 9 de junio, la Línea 1 volvió a verse afectada por una falla eléctrica en la estación Centro de los Héroes.

En agosto, el sistema registró otro incidente: el día 14, el servicio fue suspendido durante unos 20 minutos entre las estaciones Concepción Bona y Eduardo Brito debido al desprendimiento de un plafón en la parada Rosa Duarte, el cual tuvo que ser retirado.

El 11 de septiembre, las subestaciones eléctricas Paraíso e Isabela salieron de operación tras una falla en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado, lo que provocó la suspensión inmediata del metro y el teleférico.

A final de año fue el golpe más duro para los usuarios. El 10 de noviembre, una falla eléctrica obligó a evacuar un tren entre las estaciones Mamá Tingó y Peña Gómez, en Villa Mella, municipio Santo Domingo Norte.

Al día siguiente, un apagón general (blackout) paralizó completamente el sistema, dejando pasajeros atrapados en túneles y estaciones, en medio de evacuaciones a oscuras. Este evento generó caos en la movilidad y le costó el cargo al entonces director de la Opret, Rafael Antonio Santos Pérez.

El evento generó cuestionamientos sobre su capacidad de respuesta. El expresidente Leonel Fernández afirmó que el sistema cuenta con una capacidad de generación propia de alrededor de 40 megavatios, suficiente para operar en caso de un “blackout”, por lo que cuestionó por qué ese respaldo no entró en funcionamiento durante la falla eléctrica.

En respuesta, Santos Pérez, explicó que el sistema no arrancó debido a mantenimientos profundos en las plantas de emergencia y a la sustitución de baterías. Sin embargo, los datos técnicos indican que, aunque la capacidad instalada rondaba los 39.6 megavatios, todo el sistema de respaldo se encontraba fuera de servicio en el momento en que era necesario, lo que dejó al metro sin protección ante la interrupción.

Los datos revelaron fallas en la planificación y el mantenimiento, como combustible almacenado por más de una década y baterías en proceso de reemplazo. Además, el sistema no contaba con un arranque automático eficiente, lo que retrasó la recuperación del servicio por varias horas, evidenciando debilidades en la operatividad interna más allá del apagón.

Ocho días después, en una sola jornada, se registraron dos averías: la primera, en el sistema de cambia-vías en la estación María Montez, asociada a trabajos de construcción de la Línea 2C; la segunda, en la Línea 1, obligó a evacuar a cientos de usuarios que tuvieron que continuar su trayecto a pie por la avenida Hermanas Mirabal y el puente Francisco J. Peynado, en Villa Mella.

El año cerró el 9 de diciembre, con un incidente en la estación Pedro Livio Cedeño, donde una falla en el sistema de puertas de un vagón afectó momentáneamente el servicio, aunque fue resuelta en pocos minutos.

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Infografía

Personas caminan por el puente Francisco del Rosario Sánchez (17) tras la interrupción del servicio del metro por el apagón general del pasado 23 de febrero. (ARCHIVO DIARIO LIBRE)

Otros incidentes

En julio de 2024, una avería en el sistema de baterías provocó un incendio menor en la estación Hermanas Mirabal. Aunque no se reportaron heridos, el siniestro evidenció vulnerabilidades en los sistemas eléctricos del metro y encendió las alarmas sobre el mantenimiento de la infraestructura.

El 16 de septiembre de 2023, un choque frontal entre dos trenes en la Línea 1 dejó nueve personas heridas. El tramo afectado permaneció cerrado durante varias horas, mientras las autoridades realizaban las investigaciones.

  • Las conclusiones apuntaron a un posible fallo en el sistema de señalización o a un error humano.

El 1 de septiembre de 2022, una avería en el sistema de señalización de la estación Concepción Bona provocó retrasos y suspensión temporal del servicio por unos 25 minutos.

En 2021, el sistema ya había presentado fallos en la señalización, específicamente en la estación Centro de los Héroes.

En febrero de 2020, un apagón parcial afectó el sistema eléctrico nacional tras la salida de unos 700 megavatios, según reportó la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (Cdeee), impactando también el funcionamiento del metro.

  • Poco después, la llegada de la pandemia del COVID-19 obligó a la paralización total del servicio durante dos meses.

Problemas eléctricos, averías técnicas, fallos en la señalización y otros incidentes han marcado el servicio del metro a lo largo de los últimos años.

Aunque muchas de estas incidencias se han resuelto en poco tiempo, su frecuencia evidencia los desafíos de un sistema cuya demanda continúa en aumento.