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Más de 2.3 millones de productos ilícitos fueron sacados de circulación durante operativos desplegados en la Semana Santa 2026, en una ofensiva contra el comercio ilegal que abarcó alcohol adulterado, cigarrillos de contrabando y medicamentos sin control sanitario.

Las acciones fueron ejecutadas a través de 19 allanamientos simultáneos y la inspección de 189 establecimientos previamente identificados por labores de inteligencia en distintas zonas del país, incluyendo áreas vulnerables y puntos fronterizos

Entre los productos incautados figuran 10,756 botellas y latas de bebidas alcohólicas —incluyendo cervezas, ron y whisky— que carecían de registro sanitario o presentaban etiquetado irregular, lo que las convierte en potencialmente peligrosas para el consumo humano. 

A esto se suman 76 litros de clerén, una bebida de fabricación clandestina asociada a intoxicaciones graves, y un total de 2,290,103 cigarrillos introducidos de manera ilegal al país.

Los operativos estuvieron encabezados por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) y el Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor).

El impacto de las jornadas también se extendió al ámbito de la salud pública con 38,572 unidades de medicamentos y estimulantes sexuales sin garantías de calidad ocupados, además de otros productos de consumo masivo en condiciones inadecuadas.

Detenidos

En el marco de las intervenciones, 15 personas fueron detenidas y puestas a disposición del Ministerio Público por presuntas violaciones a la Ley 17-19 sobre Erradicación del Comercio Ilícito, que sanciona este tipo de prácticas.

Los despliegues incluyeron la movilización de 267 efectivos especializados en distintas regiones del país, así como vigilancia en puntos de control para supervisar el transporte de combustibles y mercancías, con el objetivo de prevenir irregularidades durante el asueto.

Aunque las autoridades señalaron que no se registraron muertes por consumo de alcohol adulterado durante la Semana Santa, los decomisos evidencian la magnitud de un mercado ilegal que sigue operando con fuerza, especialmente en períodos de alta circulación de personas, donde aumentan los riesgos para la salud y la seguridad.